Por: Rocío Viera Santin
Licenciada en Enfermería y Obstetricia y Educadora Perinatal
Una de nuestras alumnas del curso de educación prenatal (Psicoprofilaxis) nos comentó que en su trabajo sus compañeras se extrañaban de su deseo por tener un parto natural y asisitir a un curso de preparación de parto. ¿Para qué? se preguntaban, si es más fácil tener al bebé por cesárea y el seguro de gastos médicos cubre el total del pago al hospital. A pesar de los comentarios ella está convencida de querer un parto, le interesa tener esta maravillosa experiencia y explorar todo el proceso de forma natural.
En la última década la práctica de cesárea en México se ha incrementado hasta en un 35% lo cual rebasa la cifra permitida por la OMS que es de un 15%.
En México, al igual que en otros países, la decisión entre parto natural y cesárea se basa en ocasiones en intereses ajenos al bienestar de la madre y del bebé. Las causas son diversas: intereses económicos, comodidad, programas académicos obsoletos impartidos por las universidades, saturación en servicios públicos de salud, así como la falta de información objetiva por parte de las mujeres y sus parejas respecto a las opciones que hay al dar a luz.
De acuerdo con algunas mujeres el concebir un hijo de forma natural puede ser un proceso difícil y doloroso, por lo que las futuras mamás eligen una intervención quirúrgica para evitar las molestias que el parto conlleva.
Lo que es un hecho, es que si existe una complicación y se requiere realizar una cesárea, los riesgos de la operación son justificados y por consecuencia pasan a ser secundarios. Sin embargo, si esta se realiza sin justificación médica, se pueden exponer al bebé y a la mamá a una serie de riesgos que comprometen su salud.
En ocasiones a lo largo el embarazo y sin causa aparente, muchos doctores hablan de cesárea como una posibilidad y lo sugirien de tal forma que la pareja se haga a la idea; así pues, al ir conviviendo a lo largo del embarazo con esta idea, se vuelve tan familiar que se acepta sin mayor problema como una alternativa al momento del nacimiento.
En un parto humanizado:
En resumen, un parto respetado es aquel en que madres y padres, con base en la información recibida, pueden elegir responsablemente la forma para el nacimiento de sus hijos; cuentan con el apoyo de profesionales y centros asistenciales que consideran y resuelven sus necesidades individuales. Además, al momento del nacimiento se propicia el contacto inmediato piel con piel entre madre e hijo, continuando así la estrecha relación que ambos han sostenido durante el periodo de la gestación, ya que esto es vital e insustituible.
Por el bienestar de la nueva madre y su bebé: